Mucho de menos se le ha echado mientras estaba lesionado, porque la calidad que posee este jugador no la posee otro. Sus pases no los ve cualquiera, y eso al fin y al cabo se nota. Pero pasando de penas hay que alegrarse de que por fin está de nuevo con el equipo y su calidad ya se demostró en el Toralín. ¡Qué bueno que volviste Alvarito! Y ahora a deleitarnos con su clase de nuevo, como en los tiempos antiguos, como esa falta en el último minuto que nos dio el empate contra el Lugo.

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